Hace más o menos tres años, tuve una pelea seria con mi dermatólogo. Seguía teniendo acné a mis 31 añazos, y la piel cada vez más sensible. Hubiérase dicho que la tenía destruida. Este buen señor se dedicaba a experimentar con mi epidermis y mi rostro parecía un campo de batalla. Mi acné adulto “atípico” (en román paladino: “No tengo ni la más puñetera idea de qué te pasa) estaba cada vez más agresivo.
Así que decidí no hacerle caso, y simultáneamente, me cambié de médico. Y el glicólico entró en mi vida. El acné se marchó como vino (ya me vale, casi 20 añazos con granos).
Con el tiempo he descubierto que el glicólico puede seguir usándose, si tu piel es grasa, después de que el maldito acné haya desaparecido. Sólo hay que seguir unas precauciones básicas.
El glicólico es un alfahidroxiácido (AHA, o ácido de frutas, concretamente se extrae de la caña de azúcar) consigue controlar la producción de grasa, al tiempo que efectúa un peeling suave que va desengrosando la piel, acabando con las cicatrices de granos antiguos, eliminando los puntos negros y en gloriosas ocasiones, reafina los poros (aunque complementado por con otros tratamientos). De ahí a la desaparición total de los granos y al lucimiento de un rostro esplendoroso, sólo hay un paso. También es bastante efectivo con las manchas pigmentarias, aunque hay agentes más eficaces y desde luego, su efecto fotosensibilizador no ayuda. (Para acabar con las manchas, mejor el ácido kójico, pero eso será otro tema).
Cosas importantes a tener en cuenta antes de usar glicólico (según yo lo veo, tampoco es cuestión de sentar cátedra, que no soy dermatóloga).
-Es fotosensibilizante. La piel se daña por la exfoliación que se realiza, así que no hay que exponerse al sol si no queremos que nos salgan más manchas. Siempre pantalla total. Yo nunca uso glicólico en verano.
-No es excesivamente hidratante, pero prepara la epidermis para la absorción de otros productos que aumentan así su eficacia. Siempre hay que complementar su uso con una hidratante, aún más cuando notemos que nos reseca.
-Refuerza su acción si administramos además complejos vitamínicos y extractos vegetales de aplicación tópica. Si no descuidamos las vitaminas en nuestro tratamiento diario, conseguiremos que el glicólico sea más efectivo.
-Es un agente irritante. Hay que pedir consejo al dermatólogo y usar (excepto que nos receten lo contrario) en la mínima concentración posible (por mi experiencia, la concentración adecuada es entre un 8% y un 10%, y ojo porque la combinación con otras substancias que se incluyen en las mismas cremas puede ser una bomba). Las especialidades dermocosméticas con más de un 15% de principio activo no están permitidas para uso domiciliario (o sea, que no te las venden a no ser que tengas tu receta). Los tratamientos con glicólico de alta concentración sólo pueden hacerlos los dermatólogos o las clínicas de estética (desconfiar su una esteticista os ofrece glicolizaciones rápidas). Si la piel se irrita excesivamente o se pela de manera dramática, hay que interrumpir inmediatamente el uso de la crema.
-No está recomendado para pacientes con dermatitis, rosácea o alergias cutáneas en brotes activos. Si sois reactivas, lo siento: este compuesto no es para vosotras.
-Es un elemento que a la larga sensibiliza la piel. Por lo tanto, yo os recomiendo usarlo de manera discontinua. No pondría dos productos con glicólico en mi rutina diaria. Tenemos que darnos cuenta de que, al fin y al cabo, es un ácido que nos puede irritar, quemar o incluso dañar la epidermis si no somos conscientes de lo que tenemos entre manos.
Precaución, amigo conductor.Desde aquí os recomiendo varias formulaciones con glicólico que me parecen interesantes.
-Diacnéal de Avène: Este producto añade al glicólico al 6% el Retinaldehido o vitamina A (0,1%), un componente antibacteriano que a acabar con el acné resistente que se encona y se infecta. Estuve usándola durante más de dos años, pero cuando el acné desapareció, comprobé que era demasiado fuerte para mí.
Aunque no tiene excesiva cantidad de glicólico, no me iba bien su asociación con el retinol. Diacnèal tiene un color bastante desagradable (es amarilla) y un olor fuerte. Como lo normal es usarlo por la noche, mancha las sábanas, la almohada y demás. La pareja se queja habitualmente. Como no se absorbe demasiado bien, suele pasar que por la noche os entre en un ojo o algo similar (una de las peores pesadillas de mi vida). Se pueden obtener mejores resultados usándola en días alternos. La considero demasiado potente para alguien que quiera usar este ácido por vez primera (a mí, la cara me picaba una barbaridad al principio).
-Glicoisdin, de ISDIN. Es la que uso actualmente (uso gel al 10%). Me encanta la textura gel transparente, no mancha, se absorbe rápidamente (no como el Diacnéal) y además contiene en su formulación aceite de borraja, vitamina E y gel de aloe. Es mucho más suave que el Diacnèal aunque su concentración de activos sea mayor. Si queréis empezar, su crema al 8% (presentación en bote) es muy recomendable. Aconsejan complementarla siempre con tu hidratante habitual. Su concentración según presentación varía del 8% al 25%, en versiones de gel (mi favorita) o crema. Complementado con la Crema gel eudérmica de Dermédica (también de ISDIN) tenemos un tándem de cuidado facial muy recomendable a un precio bastante competitivo. Dos buenos productos que “ mi farmacéutico” me recomendó y que no me han defraudado. Eso sí, uso el Glicoisdin en días alternos y nunca después de una limpieza de cutis, que me deja la piel ya bastante chunga (e irritada, tendría que decir).
-Acglicolic de SESDERMA. Los Laboratiorios Sesderma ofrecen una variedad bastante interesante. Incluyen otros componentes como la vitamina E, el aloe vera y el aceite de joboba. Muchos de sus productos tienen factor de protección solar 15, que es poco, pero algo es algo al fin y al cabo. La concentración de ácidos va del 5% al 20%, según especialidades. Muy interesantes: las toallitas de glicólico y salicílico (para los granillos malditos que aparecen sin avisar, y que podemos usar puntualmente) y la leche limpiadora con con glicólico y glicolato (muy recomendable para preparar la piel antes de otros tratamientos más agresivos o como mantenimiento).Sólo he probado el gel de Sesderma y no me fue demasiado bien (aunque el exfoliante Mandelac me encantó), pienso que tengo intolerancia al aceite de jojoba, pero quien quita que a otras personas les venga bien. Mi madre es fiel a Sesderma desde hace años, tiene la cara muy seca y le va de perlas.
Hablando de su línea Mandelac, el Ácido mandélico (otro AHA) está recomendado para personas que no toleran bien el glicólico, ya que sus efectos son similares. Si vuestra piel es sensible y queréis darle una vuelta, aquí tenéis vuestra solución.
-Crema de Glicólico de Bottega Verde: demasiado básica, además se absorbe bastante mal. Bottega Verde tiene toda una gama que incluye mascarilla Peel off, hidratante diaria, serum para zonas problemáticas…Lo mejor de las cremas es su precio, si queréis probar con el ácido milagroso os aconsejo que empecéis por aquí, ya que gracias a sus promociones podéis conseguir una formulación bastante decente por un precio irrisorio. Estos señores no dicen la concentración de ácido que tienen sus productos (eso me mata: me gustan los prospectos extensos y bien detallados), pero no debe ser demasiado porque según me ha dicho mi propia madre, ella no ha notado los efectos que le ofrece, por ejemplo, la crema de Sesderma.
-Keracnyl: Gama de productos fabricados por Pierre Fabre (la misma casa que fabrica Avène). Especialmente indicados para pieles con impurezas, su concentración de glicólico no es muy elevada, al contar con otros elementos como Glicerina o Salicilato de Cinc para potenciar el efecto regulador. Su mascarilla es de lo mejor, pero también os recomiendo no abusar de ella, quizá utilizarla una vez al mes para una limpieza profunda. A mí me acabó quemando (usándola una vez por semana).
Como diría el gran Yoshio : "Este ha sido mi consejo de hoy".